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Veloped Tour 12er, M, negro/reflectante/rojo

Calificación:

¡Un aparato que me ha cambiado la vida como ningún otro!

En febrero del 2009 sufrí una lesión grave en mi columna vertebral al resbalar en un suelo congelado. De la noche a la mañana pasé de ser una persona de 43 años de edad, independiente y trabajadora, a tener que estar hospitalizada durante un mes, postrada en cama durante tres meses y luego en convalecencia, acompañada por mis amigos más fieles, durante nueve meses hasta que llegó el momento en que me había recuperado lo suficiente para por fin regresar a casa —en una silla de ruedas— y en un vehículo adaptado. También tenía un scooter para discapacitados para los trayectos más largos, o hasta donde mi lesión me permitía llegar. He quedado permanentemente "incapacitada" y con una pierna parcialmente paralizada… así como con una columna muy delicada.
Me he dado cuenta de que la repercusión emocional ha sido igual de difícil de sobrellevar que las lesiones físicas.
Ya que antes de mi lesión había trabajado con niños con necesidades especiales, estaba bastante habituada al "estigma" que conlleva estar "discapacitado", pero experimentar de primera mano las dificultades de moverse en un "mundo hecho para los sanos" me hizo sentir increíblemente frustrada y exhausta por el esfuerzo, además de fastidiada... ¡por decir lo menos!
Mi rehabilitación gradual ha incluido la búsqueda y la compra de varios equipos, de acuerdo con lo que me han recomendado: comencé con una silla de ruedas y luego probé un scooter para discapacitados, hasta que finalmente el especialista concluyó, en septiembre del 2010, que ya era hora de que intentara caminar nuevamente.
El problema es que vivo en un área muy rural, en una granja rodeada de bosques y praderas: un lugar que suele estar lleno de lodo y humedad (¡finalmente esto es Inglaterra!).
Comencé por probar un andador convencional pero no era capaz de desplazarme por terrenos irregulares y me aterraba que pudiera resbalar, ya que los neumáticos y los frenos parecían poco efectivos y además, mi columna se sacudía al pasar por baches…
Por otro lado, el scooter para discapacitados también tenía dificultades para andar por el terreno. Así que, en mi desesperación, abrí mi laptop y en el buscador de Internet escribí la frase "andador todoterreno": ¡y apareció el VELOPED!
Sonaba exactamente como lo que estaba buscando: varios equipos combinados en uno solo. ¿Era demasiado bueno para ser verdad?
Pedí uno para probarlo durante el fin de semana y honestamente puedo decir que… comenzó a cambiar mi vida.
La calidad y

Jo Franks